Un salón grande tiene muchas ventajas: amplitud, luz, presencia y posibilidades decorativas. Pero también plantea un reto importante. Cuando el espacio es generoso, cualquier decisión visual se multiplica. Una cortina demasiado pesada puede recargar el ambiente. Una solución demasiado ligera puede quedarse pobre. Y un tejido mal elegido puede romper la proporción de toda la estancia.

